Vivimos rodeados de ella, nos consume, nos lastima, nos
encierra. Ya nadie valora nada, todos mienten, todos ellos están ansiosos de
aquél poder que todos desean y tan pocos consiguen. El egoísmo y la maldad se
encuentran tan imperceptibles como el aire que respiramos, pero nunca se van.
El amor no existe. Los sentimientos, una simple pérdida de tiempo. La moral se
fue al infierno, y ni hablar de la inteligencia. La envidia corrompe las almas,
la locura las mentes. En definitiva, todo es un desastre. Ya no hay vuelta
atrás. Las cosas verdaderamente están mal.
¿Hasta cuándo?
¿Hasta cuándo?

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